Zizahoris, solas o acompañadas

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Todavía queda tiempo para que llegue el otoño y estos días nos encontramos ante una ola de calor que dejará la tierra más seca de lo que ya está de por sí, pero en algún momento han de llegar las lluvias.

Tras un mes de julio seco que en nada se ha parecido al del año pasado, muy lluvioso, es evidente que hace falta agua  para que se den las condiciones ideales y broten en nuestros bosques las llamadas flores del otoño, si bien ya hay quien ha desenpolvado la cesta y la navajita para acercarse a robledales y hayedos y hacerse con una seta típica del verano como es la zizahori, muy apreciada entre fogones.

La zizahori (cantharellus cibarius) es una seta bastante apreciada por los aficionados a la micología, por su agradable aroma. Es un buen comestible y puede encontrarse en nuestros bosques en la época de verano, principalmente desde finales de junio hasta primeros de noviembre.

Cantharellus cibarius

FÁCIL DE CONSERVAR

Una de sus mejores características es que resulta muy difícil que se la coman los gusanos. Y además, se conserva con facilidad. Basta colocarlas en un lugar seco y aireado para que esta seta de color amarillo pueda guardarse para mejor ocasión.

La zizahori, que habitualmente puede encontrarse en pequeñas tiendas y comercios especializados, es un buen comestible, muy versátil en la cocina, aunque la mejor manera de saborearla es cortarlas y freírlas en una sartén a la que previamente hayamos añadido un poco de aceite de oliva.

Atención porque resulta fundamental quitarles con cuidado las hierbas, hojas y la tierra con la mano o ayudados por un pequeño cuchillo, y cortarlas en tiras, a poder ser con la mano. Se hace así para que el tallo de las setas no quede duro y resulte agradable en la boca. A partir de ahí, las posibilidades son infinitas en gastronomía.

La zizahori tiene múltiples nombres dependiendo del lugar en el que nos encontremos. En Euskadi, además de zizahori, también es conocida como saltsaperretxiko por su utilización para hacer esta salsa tan tradicional en muchos hogares vascos. En castellano se le denomina rebozuelo o seta de San Juan mientras que en catalán se le conoce por rossinyol.

Fuente noticia: Diario Vasco

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