Los bosques de nuestro país acogen a 7500 millones de árboles que se halla distribuidos en 18 millones de hectáreas, ello nos convierte en el segundo país de Europa con mayor masa forestal tras de Suecia.

Gracias a la protección, esta masa se ha visto incrementada en cerca de un 30% durante los últimos años, pero los expertos advierten: “Bosques más poblados no es sinónimo de bosques más saludables”.

Alcornocal en la Sierra de Espadán. Crédito Jorge Juan Martín.
Alcornocal en la Sierra de Espadán. Crédito Jorge Juan Martín.

Los árboles más abundantes de nuestra geografía son los pinos, hayas, alcornoques, robles y encinas, sobre todo. La región con mayor superficie forestal es Castilla-León con casi 3.000.000 de hectáreas de bosques, en cambio la que presenta un mayor portencaje de su superficie es el País Vasco, con un 55%, más de la mitad de su territorio son bosques.

Incendios y Deforestación general

Los sucesivos incendios que vienen azotando cada año las diversas regiones del país, reduce la masa forestal que se ve mermada de forma implacable por la tenacidad de las llamas consecuente, en su mayoría, por una mala gestión forestal.

Otra factor clave en la pérdida de masa forestal y, por tanto, de biodiversidad, es sin dudas la deforestación con fines agrícolas, ganaderos, industriales y/o urbanizables. Es un hecho al que no podemos escapar a menos que regulemos de forma contundente y clara.

No podemos obviar que los bosques son nuestros pulmones y representan nuestra calidad de vida, cuanto más sanos estén ellos más sanos nos mantendrán a nosotros. La pureza del aire reduciría de forma considerable las enfermedades derivadas de la polución y la contaminación por factores humanos.

Abandono forestal de las administraciones

La gran mayoría de nuestro suelo forestal pertenece a pequeños municipios de nuestra triste España vaciada. Es evidente que muchos de estas localidades apenas superan el centenar de vecinos y, claro está, con tan pocos ingresos no podemos exigir que corra a su cuenta el excesivo gasto que puede conllevar el ejecutar un adecuado Plan Nacional Forestal.

Sería un buen motor de desarrollo económico para estas castigadas regiones, el que se sufragara por cuenta del Estado los gastos (ya que la naturaleza es una patrimonio que beneficia a todos) para que permita potenciar y mejorar la calidad de nuestros bosques y dehesas.

Además de suponer puestos de trabajo para los vecinos locales, también puede suponer un motor económico en cuanto al turismo rural y de naturaleza, cuya demanda cada día presenta un mayor aumento por parte de determinados sectores de la sociedad.

Cambio climático y necesidad urgente de reforestación

Nadie pone en duda que nos hallamos ante un profundo cambio climático, que no va a poder ser revertido a menos que se tomen medidas con el suficiente calado para invertir el proceso.

Sabemos que la mejor manera de mitigar el calor extremo que sufrimos es sombreando nuestro suelo para evitar que se cueca y recaliente. El sombreado más natural y ergonómico que existe es el arbolado, y en este país nuestro tenemos una amplia diversidad de éstos como ya hemos comentado, así que no supone ningún problema encontrar semillas que ya estén acostumbradas a nuestros suelos y clima.

La reforestación con especies nativas se plantea como la mejor de las soluciones para reducir el impacto del cambio climático. Se trata de una acción compleja por su envergadura, pero con buena voluntad y profesionales, que haberlos hay los, se puede elaborar un Plan de Reforestación Nacional que cumpla con creces con las urgentes necesidades.

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