La falta de setas, un varapalo para la restauración

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    Restaurantes hoteles de las comarcas leridanas con más tradición en la recogida de setas están notando este año la escasez. “Cuando hay setas estamos alargando la temporada de verano y la conectamos con la de otoño. Durante la semana hay gente que aprovecha el buen tiempo para hacer alguna estancia y coger setas y los fines de semana hay muchos boletaires que suelen comer en restaurantes de carretera”, cuenta Josep Castellarnau presidente de la Federació d’Hostaleria de Lleida y propietario del Hotel Castellarnau d’Escaló.

    Para los restaurantes es complicado cuantificar las pérdidas. “Lo notas en el día a día, los bares de carretera tienen poca gente”, añade Josep Castellarnau para quien el sector vive de la suma de muchos eventos y temporadas. Y este año la campaña de setas no ha sumado nada. Francesc Xavier Mas es propietario del restaurante La Brasa y el alcalde de Sant Llorenç de Morunys, en el Solsonès, una comarca en la que una buena campaña de hongos se nota en el sector turístico.

    Restaurantes hoteles de las comarcas leridanas con más tradición en la recogida de setas están notando este año la escasez. “Cuando hay setas estamos alargando la temporada de verano y la conectamos con la de otoño. Durante la semana hay gente que aprovecha el buen tiempo para hacer alguna estancia y coger setas y los fines de semana hay muchos boletaires que suelen comer en restaurantes de carretera”, cuenta Josep Castellarnau presidente de la Federació d’Hostaleria de Lleida y propietario del Hotel Castellarnau d’Escaló.

    Para los restaurantes es complicado cuantificar las pérdidas. “Lo notas en el día a día, los bares de carretera tienen poca gente”, añade Josep Castellarnau para quien el sector vive de la suma de muchos eventos y temporadas. Y este año la campaña de setas no ha sumado nada. Francesc Xavier Mas es propietario del restaurante La Brasa y el alcalde de Sant Llorenç de Morunys, en el Solsonès, una comarca en la que una buena campaña de hongos se nota en el sector turístico.

    Restaurantes hoteles de las comarcas leridanas con más tradición en la recogida de setas están notando este año la escasez. “Cuando hay setas estamos alargando la temporada de verano y la conectamos con la de otoño. Durante la semana hay gente que aprovecha el buen tiempo para hacer alguna estancia y coger setas y los fines de semana hay muchos boletaires que suelen comer en restaurantes de carretera”, cuenta Josep Castellarnau presidente de la Federació d’Hostaleria de Lleida y propietario del Hotel Castellarnau d’Escaló.

    Para los restaurantes es complicado cuantificar las pérdidas. “Lo notas en el día a día, los bares de carretera tienen poca gente”, añade Josep Castellarnau para quien el sector vive de la suma de muchos eventos y temporadas. Y este año la campaña de setas no ha sumado nada. Francesc Xavier Mas es propietario del restaurante La Brasa y el alcalde de Sant Llorenç de Morunys, en el Solsonès, una comarca en la que una buena campaña de hongos se nota en el sector turístico.

     “Claro que se nota. Una buena temporada es oro para el territorio, no solo para la restauración, también para las personas que se dedican a limpiar hoteles y segundas residencias. Este año es un varapalo”, afirma. En la misma línea se pronuncia Toni Colell el dueño del restaurante y los apartamentos Vilasaló, en Guixers. “Un año sin setas, se nota, pasa menos gente”, resalta.

    A escasos kilómetros de estos dos establecimientos está el hotel Monegal, en Guixers. Sus dueños fueron pioneros en cercar una finca de 100 hectáreas y permitir recoger setas a cambio de 10 euros por persona y con un tope, dos kilos por persona, una cesta. Esta temporada todavía no le han cobrado a nadie.

    “Este año no hay, hemos dejado entrar a alguien a pasear, no le hemos cobrado ticket. Ha sido la primavera y el verano de menos lluvia de mi memoria. El año pasado la campaña empezó tarde y se concentró en 15 días, este año si salen durará menos en esta zona”, explica el dueño de El Monegal, Josep Pintó.

    Un año llegaron a entrar en la finca 180 personas. Depende de lo larga que sea la campaña. “Como máximo dejamos entrar aproximadamente 10 personas”, cuenta.

    La ruta micológica de su finca es un clásico en la Fira del Bolet i el Boletaire del Solsonès que se celebra el 21 y el 22 de octubre, organizada por el Centre Tecnològic Forestal (CTFC) Grup de Natura del Solsonès.

    Fuente: La Vanguardia

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