Los champiñones amarilleantes son especies saprófitas y tóxicas del género Agaricus que pertenecen a la sección Xanthodermatei, responsables de multitud de intoxicaciones gastrointestinales, generalmente de carácter leve en España, debido a la confusión con otras especies comestibles de champiñones. A pesar de que algunos aficionados consumen estos champiñones habitualmente sin sufrir síntomas de intoxicación, no se recomienda bajo ningún concepto su consumo.

¿Cuáles las principales características de las especies de champiñones amarilleantes?

Los champiñones amarilleantes se caracterizan generalmente por su fuerte amarilleamiento a la manipulación en el sombrero y en la carne de la base del pie (acentuándose utilizando como reactivo el etanol) y su olor desagradable a yodo, fenol o tinta china, que generalmente fructifican durante todo el año dependiendo de la latitud, de la humedad y de la temperatura en zonas con elevada actividad humana. La especie más conocida y más frecuente en España es Agaricus xanthodermus, que presenta el sombrero inicialmente de forma trapezoidal con gran variabilidad en la cutícula (lisa de color blanquecina o grisácea, escamosa de color grisáceo) lo que ha dado a numerosas variedades que hoy se consideran sinónimos y el pie con la base bulbosa que amarillea a la manipulación decorado con anillo complejo (MARCOS, 2019).

Agaricus xanthodermus. Crédito Javier Marcos.
Agaricus xanthodermus. Crédito Javier Marcos.

Otras especies similares y relativamente frecuentes en nuestro país son Agaricus freirei, que presenta la cutícula decorada con escamas pardo ocráceas, el pie blanquecino decorado con un anillo membranoso y la carne que enrojece en el sombrero y la parte superior del pie, pero amarillea hacia la base del pie, que generalmente fructifica en zonas de bosques mediterráneos de encinas y pinos con gran influencia marítima y/o de dunas litorales; Agaricus iodosmus ( = A. pilatianus), que presenta la cutícula muy amarilleante a la manipulación y decorada con escamas pardo grisáceas, el pie corto y atenuado en la base adornado con una anillo complejo en forma de brazalete característico, que fructifica generalmente en parques y jardines; Agaricus menieri, que presenta la cutícula lisa blanquecina amarilleante a la manipulación, el pie atenuado en la base decorado con un anillo complejo, que fructifica de forma estricta en dunas litorales; Agaricus moelleri ( = A. plaeclaresquamosus) y Agaricus moellerioides, dos especies difíciles de separar sin biología molecular, que presentan la cutícula decorada con finas escamas pardo grisáceas, el pie con bulbo basal, con un anillo complejo que amarillea a la manipulación, que fructifican generalmente en zonas urbanas, márgenes de caminos y bosques de ribera; Agaricus phaeolepidotus, que presenta la cutícula decorada con escamas pardas y concéntricas, el pie blanquecino con anillo complejo, que fructifica generalmente en bosques mediterráneos antropizados de encinas y quejigos y Agaricus pseudopratensis, que presenta la cutícula decorada con escamas pardo grisáceas, el pie con anillo complejo, la carne que enrojece en el sombrero y la parte superior del pie y que amarillea en la base, que fructifica en bosques mediterráneos antropizados y zonas urbanas bajo encinas, pinos o cipreses. Otras especies menos conocidas en España pero presentes en Europa son Agaricus biannulatus y Agaricus laskibarii, característicos de dunas litorales, Agaricus endoxanthus, que fructifica generalmente en jardines con plantas exóticas tropicales; Agaricus parvitigrinus y Agaricus xanthodermulus que fructifican en bosques de pinos o bosques mixtos de pinos con presencia de encinas o robles (PARRA, 2008; 2013).

Agaricus iodosmus. Crédito Javier Marcos.
Agaricus iodosmus. Crédito Javier Marcos.

¿Cuáles son las principales setas comestibles con las que se puede confundir los champiñones amarilleantes?

El mayor número de confusiones se produce con especies de champiñones grandes anisados pertenecientes a la sección Arvense, entre los que destacan Agaricus abruptibulbus, Agaricus arvensis, Agaricus augustus, Agaricus crocodilinus, Agaricus essetei, Agaricus fissuratus, Agaricus macrocarpus, Agaricus osecanus, Agaricus subrufescens y Agaricus sylvicola entre otros (en ocasiones algunas especies solo son diferenciables por el momento con técnicas de biología molecular), que se caracterizan porque presentan también la cutícula y la carne amarilleante, pero presentan un anillo doble frecuentemente en forma de rueda dentada y el olor anisado o almendras amargas característico, que fructifican prácticamente durante todo el año en praderas, todo tipo de bosques y zonas urbanas.

Agaricus essetei. Crédito Javier Marcos.
Agaricus essetei. Crédito Javier Marcos.

Otras confusiones menos habituales es con los champiñones enrojecientes pertenecientes a la sección Sanguinolenti, entre los que destacan Agaricus cupressicola, Agaricus depaupauratus, Agaricus impudicus, Agaricus langei y Agaricus sylvaticus entre otros, que presentan generalmente la cutícula decorada con escamas pardas, la carne más o menos enrojeciente al corte y no amarilleante, un olor agradable no distintivo y una ecología generalmente de todo tipo de bosques en cualquier época del año.

Cabe destacar que numerosas intoxicaciones con los champiñones amarilleantes se producen por la ausencia de conocimientos micológicos de algunos aficionados que se arriesgan a consumir champiñones pensando que todos los champiñones son comestibles, aunque en realidad pertenecen a un género muy complicado de reconocer incluso para expertos, por lo que en caso de duda se recomienda dejar los ejemplares en el campo o bien consultar a algún profesional de la sociedad micológica más cercana.

¿Cuáles son los síntomas de las intoxicaciones producidas por los champiñones amarilleantes?

A pesar de que algunos aficionados consumen estos champiñones amarilleantes habitualmente sin sufrir ningún tipo de síntomas de posible intoxicación, no se recomienda bajo ningún concepto su consumo ya que son responsables de intoxicaciones de tipo gastrointestinal o resinoide. Esta intoxicación presenta un periodo de incubación corto (menor de 6 horas), tras el cual comienzan a aparecer los primeros síntomas principalmente nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarreas. La gravedad depende fundamentalmente de la cantidad ingerida, del estado de salud previo y de la edad, por lo que normalmente no requiere ingreso hospitalario desapareciendo los síntomas en 1 o 2 días. Aunque en ocasiones en caso de niños, ancianos y personas con patologías previas los síntomas pueden ser algo más severos pudiendo aparecer cuadros de deshidratación, calambres musculares y mareos, que requieren un ingreso hospitalario para tratamiento sintomático de sueroterapia. (ARRILLAGA & col., 2005)

Agaricus moelleri. Crédito Javier Marcos.
Agaricus moelleri. Crédito Javier Marcos.

Es muy importante estudiar posibles intoxicaciones mixtas, para evitar el enmascaramiento de los síntomas producidos por especies más peligrosas de latencia tardía, ya que se pueden haber producido ingestas sucesivas o consumido conjuntamente especies potencialmente mortales, como por ejemplo la cicuta verde (Amanita phalloides), una especie con cierto parecido a los champiñones.  Debido a esto se aconseja realizar ante cualquier intoxicación  rápidamente análisis de sangre y los test de amanitinas (estos test no se pueden realizar en todos los centros de salud).

En caso de haber consumido esta especie por error se recomienda acudir rápidamente al centro de salud más cercano o llamar al teléfono del Servicio de Información Toxicológica: 915620420 (con atención 24 horas de todos los días del año por personal especializado) y seguir sus instrucciones.

Bibliografía

Libros:

– ARRILLAGA, P.; AVILES, J. & X. LASKIBAR (2005). Setas e intoxicaciones. Munibe. 142 pp.

– MARCOS, J. (2019). Guía de mano de Cesta y Setas. Cesta y Setas. 424 pp.

– PARRA, L.A. (2008). Agaricus L. Allopsalliota Nauta & Bas (parte I). Fungi Europaei nº1. Edizioni Candusso. 824 pp.

– PARRA, L.A. (2013). Agaricus L. Allopsalliota Nauta & Bas (parte II). Fungi Europaei nº1A. Edizioni Candusso. 1168 pp.

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