La lucha por la conquista de la información, el control climático, la estrategia militar …, ha derivado en una masificación de la órbita terrestre de satélites espaciales. El desgaste de piezas, la colisión con material sideral y otras causas mecánicas hace que muchas de las piezas que integran los satélites terminen desprendiéndose y suponiendo un grave peligro para otros satélites, incluso para futuras misiones espaciales pilotadas.

La basura espacial

Cada día es mayor la preocupación de nuestros investigadores aeroespaciales del peligro que suponen la basura espacial que generan los satélites que orbitan alrededor de nuestro planeta tierra.

Muestra de esta preocupación los fabricantes de satélites buscan con recelo una alternativa que les permita crear modelos que sean respetuosos con el medio ambiente, al tiempo de no perder resistencia y que además reduzcan el riesgo de rupturas de piezas y módulos que terminan convirtiéndose en basura y restos orbitando de forma incontrolada.

Chasis de setas

En la industria espacial hay un experto en ciberseguridad llamado Max Justice, quién viene trabajando desde hace unos años en el desarrollo de un chasis de satélite fabricado a partir de fibras de micelio.

El proyecto se le conoce con el nombre de Setas Mushrooms, y se desarrolla en Falling Waters, West Virginia (EEUU). Esta empresa también produce hongos comestibles y medicinales orgánicos.

Las fibras miceliares una vez deshidratadas se convierten en un material liviano pero resistente a la tracción y al calor. Se trata de un ligero material que flota de forma natural sobre el agua y puede resistir también temperaturas extremadamente frías del espacio. También pueden hacerse soldaduras en frío, soportar tensiones de metales que emitan señales, lo que lo hace ideal para usarlo en la fabricación de los satélites.

Micelio contra impactos

La excesiva acumulación de satélites orbitando en nuestro entorno terráqueo, conlleva al conocido fenómeno del “síndrome de Kessler”, por el cual las rupturas y colisiones entre satélites conlleva a un mayor número de rupturas y colisiones.

Las potentes uniones de las fibras de micelio a prueba de fuego reducen el número de rupturas que pueden generarse como consecuencia de impactos contra deshechos espaciales.

El proyecto Mars City Design se halla actualmente investigando otras de las innovadoras aplicaciones que parecen tener las fibras de micelio. Están intentado crear hábitats para hacer habitable el planeta de Marte. ¿Os veis viviendo en Marte en una casa prefabricada con fibra de micelio?

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