Los bosques de ribera son los bosques que presentan mayor número de especies de colmenillas en la Península Ibérica, observándose hasta un total de 18 especies de las 27 especies que han sido observadas hasta el momento, lo que supone el 66% de las especies peninsulares. Debido a ello, los bosques de ribera son una de las ecologías, donde los aficionados buscan más asiduamente las colmenillas, junto a los bosques que han sufrido incendios forestales, debido a su abundancia.

¿Cuáles son las principales especies de colmenillas de ribera?

Las colmenillas de ribera son hongos ascomicetos pertenecientes al género Morchella que se pueden clasificar en tres secciones diferentes (CLOWEZ & MOREAU, 2020):

Sección Distantes

Las colmenillas de la sección Distantes son conocidas por los aficionados vulgarmente como colmenillas negras o morenas. Se caracterizan porque presentan una separación en la unión del pie a la mitra conocida como valécula, que se estrecha fuertemente con la edad. Además, presentan la mitra generalmente cónica o ampliamente cónica y las costillas primarias y secundarias con tendencia a ennegrecer con la edad excepto en algunas especies que se oxidan a rojizo como Morchella tridentina y algunos estadios juveniles de Morchella elata y Morchella eximia. Las especies más frecuentes son:

Morchella elata ( = Morchella importuna):

Especie saprófita que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera donde se han producido arrastres o acumulaciones de madera, talas, desbroces, incendios u hogueras, excavaciones humanas o de animales, escombreras e inundaciones, en todo tipo de suelos y árboles de toda la Península Ibérica. Se caracteriza por su mitra de tamaño medio o grande, generalmente cónica o anchamente cónica, rara vez subglobosa con el ápice redondeado. Las costillas primarias son estrechas con gran tendencia a ennegrecer (algunas veces enrojecen en estadios juveniles) y erosionarse con la edad. Las costillas secundarias son abundantes y alineadas verticalmente en escalera. El pie es corto, de una longitud aproximada de la mitad de la longitud de la mitra. El himenio varía de grisáceo a pardo oliváceo. La valécula es poco profunda, que se estrecha mucho con la edad. El olor es ligeramente espermático.

Morchella elata. Crédito Javier Marcos

Una especie muy similar es Morchella eximia que ha sido encontrada de forma casual en algunas zonas quemadas o acumulaciones de virutas de madera en algunas riberas de ríos, que presenta la mitra más oblonga y las costillas primarias más anchas, menos ennegrecientes y no erosionadas.

Morchella inamoena sensu Clowez:

Especie saprosimbiótica que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera bajo álamos (Populus spp.) en zonas termófilas peninsulares del norte de Portugal, de las dos mesetas castellanas y del este de Andalucía. Se caracteriza por su mitra de tamaño medio, generalmente cónica o anchamente cónica, rara vez subglobosa con el ápice obtuso. Las costillas primarias son anchas y pruinosas con gran tendencia a ennegrecer con la edad. Las costillas secundarias son abundantes y alineadas verticalmente en escalera. El pie es inicialmente corto, de color blanquecino, que se alarga y adquiere tonalidades rosáceas o anaranjadas y alcanza longitudes mayores que la longitud de la mitra con la edad. El himenio varía de blanquecino a pardo anaranjado o amarillo oliváceo. La valécula es muy amplia y evidente, que se vuelve prácticamente inexistente con la edad. El olor es espermático bastante intenso.

Una especie muy similar es Morchella pulchella que fructifica en bosques de ribera con presencia de avellanos (Corylus avellana) y álamos (Populus spp.) en suelos básicos de zonas montañosas de la mitad norte peninsular. Presenta la mitra de menor tamaño, ampliamente cónica con el ápice agudo, las costillas estrechas cubiertas por una granulación blanquecina muy llamativa y característica, alveolos de fondo plano, el himenio amarillento, la valécula profunda y estrecha que prácticamente desaparece con la edad y el pie blanquecino sin tonos anaranjados o rosáceos con la edad. Otro taxón muy parecido es Morchella angusticeps, que fructifica en bosques de ribera de zonas de montaña en suelos básicos con presencia de álamos blancos (Populus alba), álamos temblones (Populus tremula) y abedules (Betula spp.), que presenta la mitra grande de forma cónica con el ápice agudo, las costillas inicialmente rosáceas que ennegrecen con la edad, el pie largo de longitud similar a la mitra generalmente con surcos longitudinales muy marcados bastante característicos, la valécula estrecha y poco profunda y el olor poco distintivo.

Morchella semilibera:

Especie conocida vulgarmente como crespillo, que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera generalmente bajo álamos (Populus spp.), avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus spp.) y olmos (Ulmus spp.), siendo menos frecuentes bajo diversas rosáceas como espinos albares (Crataegus monogyna) sobre todo tipo de suelos de toda la Península. Presenta la mitra cónica bastante pequeña y puntiaguda, con la valécula semilibre en la mitad del pie y el pie bastante largo y granuloso.

Dos especies de crespillos muy similares de distribución poco conocida asociadas a diferentes especies de álamos (Populus spp.) que presentan la mitra de mayor tamaño y de mitra de mayor tamaño con el ápice no puntiagudo son Morchella iberica, que presenta la valécula semilibre en un tercio del pie y Morchella populiphila que presenta la valécula semilibre en dos tercios del pie. Otra especie muy similar de bosques de ribera asociado a álamos (Populus spp) generalmente con presencia de rosáceas, en suelos básicos es Morchella magnispora, que presenta la mitra cónica-campanulada, las costillas primarias muy anchas y ennegrecientes, la valécula amplia y evidente que se estrecha casi por completo en ejemplares adultos, el pie inicialmente corta que alarga mucho con la edad, decorado con unos gránulos pilosos blanquecinos muy patentes y llamativos y el himenio de color marrón oscuro característico.

Morchella tridentina:

Especie saprosimbiótica que fructifica en algunos bosques de ribera asociada a avellanos (Corylus avellana) del tercio norte peninsular, caracterizada por la mitra de tamaño medio de morfología cónica, las costillas primarias con una hendidura central muy característica con tendencia a enrojecer con la edad.

Sección Morchella:

Las colmenillas de la sección Morchella son conocidas por los aficionados vulgarmente como colmenillas rubias. Se caracterizan porque no presentan separación en la unión del pie y la mitra (valécula) bien definida, excepto algunas especies y ecotipos que presentan una pequeña pseudovalécula que se agranda con la edad. La mitra es generalmente subglobosa u ovoidal, rara vez piramidal y las costillas primarias son blanquecinas con tendencia a enrojecer con la edad. Rara vez presentan presentan costillas secundarias en ejemplares hipermaduros, generalmente reducidas a apéndices abortados. Las especies más frecuentes son:

Morchella dunensis

Especie saprosimbiótica que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera donde se han producido arrastres o acumulaciones de madera, talas, incendios u hogueras, excavaciones humanas o de animales o inundaciones, con presencia de álamos (Populus spp.) en todo tipo de suelos de zonas mediterráneas de la Península Ibérica, siendo bastante escasa y muy rara hacia el oeste peninsular. Presenta la mitra grande, con los alveolos muy sinuosos, irregulares y bastante desordenados que le dan un aspecto cerebriforme característico en estadios juveniles. Las costillas son bastante anchas, planas (generalmente no redondeadas) con aspecto marmóreo, blanquecinas que se manchan rápidamente de pardo rojizo a la manipulación o con la edad. El himenio es inicialmente gris negruzco que se vuelve pardo ocráceo con la edad. El pie es generalmente corto, que se oxida de pardo rojizo en la base y con tendencia a ensancharse en forma de “pata de elefante” en la base.

Una especie muy similar es Morchella vulgaris, que presenta las costillas más redondeadas y con menor tendencia a enrojecer, el himenio con numerosos hinchamientos y verrugas y un olor intenso complejo entre afrutado y espermático. Fructifica generalmente asociada a bosques de ribera con fresnos (Fraxinus spp.), olmos (Ulmus spp.) y algunas rosáceas, en suelos de naturaleza ácida de la región eurosiberiana y en zonas mediterráneas con influencia eurosiberiana (destacando numerosas fresnedas de la Comunidad de Madrid y algunas olmedas en barrancos húmedos de la Comunidad Valenciana).

Morchella esculenta

Especie saprosimbiótica que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera con avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus spp.), álamos (Populus spp.), olmos (Ulmus spp.) en todo tipo de suelos de toda la Península Ibérica. Presenta una mitra grande de morfología variable generalmente subglobosa, ovoidal e incluso trapezoidal en algunos ecotipos. Las costillas son generalmente delgadas que se manchan rápidamente de rojizo en situaciones de estrés hídrico, de manipulación o con la edad. Los alveolos son bastante profundos y poligonales, dispuestos de forma aleatoria, con presencia de costillas secundarias intrínsecas en ejemplares hipermaduros. El himenio varía de negruzco o marrón a pardo ocráceo con la edad. Normalmente no presenta pseudovalécula excepto en algunos ecotipos. El olor es prácticamente inapreciable.

Morchella esculenta. Crédito Javier Marcos

Una especie similar es Morchella palazonii, que presenta un mayor enrojecimiento de las costillas, los alveolos poligonales e isodiamétricos alineados verticalmente, el pie largo de igual tamaño o mayor que la longitud de la mitra y bulboso en la base. Fructifica en riberas asociada generalmente a fresnos con una distribución poco conocida hasta el momento.

Morchella fluvialis

Especie saprosimbiótica que fructifica durante la primavera asociada a bosques de ribera con alisos (Alnus glutinosa) y fresnos (Fraxinus spp.) generalmente en suelos de naturaleza básica de la región eurosiberiana de la Península y en Andalucía. Se caracteriza por su mitra de gran tamaño generalmente piramidal, rara vez subglobosa. Las costillas son blanquecinas que se manchan rápidamente de rojizo en situaciones de estrés hídrico, de manipulación o con la edad. Los alveolos son poligonales y se encuentran alineados verticalmente sin presencia de costillas secundarias intrínsecas. El himenio varía de grisáceo (no negruzco) a pardo ocráceo con la edad. El pie es bastante largo siendo generalmente de la misma longitud de la mitra o incluso superior. Generalmente no presenta pseudovalécula excepto en algunos ecotipos. Olor poco distintivo.

Morchella fluvialis. Crédito Javier Marcos

Dos especies similares menos frecuentes son Morchella castaneae que presenta menor número de alveolos con las costillas blanquecinas durante mayor tiempo y menos enrojecientes, el pie más corto con tendencia a oxidarse de pardo rojizo en la basa, que fructifica asociada a fresnos (Fraxinus spp.)en zonas termófilas en suelos generalmente de naturaleza ácida o descalcificados, de la mitad oeste peninsular y algunas zonas de Cataluña y Morchella rigida (= M. americana var. rigida) que fructifica asociada a bosques de ribera con arces (Acer spp.), avellanos (Corylus avellana), fresnos (Fraxinus spp.) y álamos (Populus spp.) en suelos de naturaleza básica principalmente de Cataluña.

Sección Rufobrunnea

Las colmenillas de la sección Rufobrunnea son conocidas vulgarmente por los aficionados como las colmenillas oxidadas. Presentan la mitra cónica bastante alargada, con predominio de costillas longitudinales enrojecientes con la edad, inicialmente negruzcas que se vuelven ocráceas con la edad y no presentan vlaécula ni pseudovalécula. Son muy escasas por lo que se deben proteger.

La única especie de esta sección observada en bosques de ribera con presencia de fresnos (Fraxinus angustifolia) o acebuches (Olea europaea var. sylvestris) es Morchella anatolica, solamente conocida en algunas provincias andaluzas como Cádiz, Málaga y Sevilla.

Morchella anatolica. Crédito Javier Marcos

¿Cómo se deben recolectar las colmenillas de ribera?

Las colmenillas de ribera generalmente se encuentran bastante limpias en la naturaleza, por lo que se recomienda cortar con una navaja la base del pie y depositarlas en una cesta o malla que permita la transpiración y la caída de esporas. Por tanto, lo más importante es evitar introducir ejemplares con los pies llenos de tierra en la cesta porque después se deposita la tierra entre los alveolos y es difícil quitarla.

Además, es importante evitar la recolección de ejemplares inmaduros porque no aportan el aroma deseado en la cocina ni tampoco se permite que completen su ciclo.

¿Cómo se pueden consumir las colmenillas de ribera sin riesgo?

Como todas las colmenillas sean o no ribera deben consumirse con moderación en pequeñas cantidades inferiores a (100 – 300 gramos en fresco, dependiendo de la bibliografía consultada) para evitar intoxicaciones. Se debe realizar un tratamiento previo, que consiste en una deshidratación previa para eliminar las neurotoxinas responsables del síndrome cerebeloso (SAUVIC & col., 2010, PIQUERAS, 2013), una posterior rehidratación  y finalmente una cocción (de 10 – 30 minutos dependiendo de los autores consultados) con la tapa abierta para que se evaporen las toxinas termolábiles responsables del síndrome gastrointestinal (SAUVIC & col., 2010, PIQUERAS, 2013, GRY & col., 2014) y el posible síndrome hemolítico leve (PIQUERAS, 1996). Se recomienda no consumir junto bebidas alcohólicas porque pueden generar intoxicaciones similares al síndrome antabus o coprínico (BEUG & col., 2006; PIQUERAS, 2013). Además, estas especies pueden ocasionar intoxicaciones químicas porque absorben las toxinas procedentes de herbicidas utilizados como tratamientos para malas hierbas usados en bosques de riberas, por lo que se recomienda consumir aquellas que se encuentren alejadas de núcleos urbanos y de zonas agrícolas.

A manera de curiosidad, indicar que hay que extremar precauciones de no confundir las colmenillas con los bonetes, que son especies de ascomicetos muy tóxicos pertenecientes al género Gyromitra, que generalmente no fructifican en bosques de ribera, salvo que haya cerca alguna conífera (MARCOS-MARTÍNEZ, 2019).

Bibliografía consultada:

Artículos

BEUG, M. W., SHOW, M. & K. W. COCHRAN (2006): Thirty-Plus Years of Mushroom Poisoning: Summary of the Approximately 2,000 Reports in the NAMA Case Registry. McIlvainea 16: 47-68.

PIQUERAS, J. (2013). La toxicidad de las colmenillas: Hechos, mitos e hipótesis. A.M. Font i Quer, 7: 32-47.

SAVIUC, P. H.; HARRY, P.; PULCE, C.; GARNIER, R. & A. COCHET (2010). Can morels (Morchella sp.) induce a toxic neurological syndrome?. Clinical Toxicology, 48: 365–372.

Libros

CLOWEZ, P. & P.-A. MOREAU (2020). Morilles de France et d’Europe. Cap Régions Éditions. 370 pp.

PIQUERAS, J. (1996): Intoxicaciones por plantas y hongos. Masson Ed. Barcelona.

GRY, J.; ANDERSSON, C.; Lyran, B,; Jensvoll, L.; Matilainen, N.; Nurttila, A.; Olaffson, G. & B. FABECH (2014). Mushroom traded as food. Nordic Risk assessment. 57 pp.

MARCOS-MARTÍNEZ, J. (2019). Guía de mano de Cesta y Setas. Cesta y Setas. 424 pp.

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