El boleto de lobo (Rubroboletus lupinus). Un Boletal precioso bastante tóxico

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    El boleto de lobo (Rubroboletus lupinus) es una especie termófila del orden Boletales que ocasiona graves problemas gastrointestinales, siendo una de las intoxicaciones menos conocidas y más frecuentes en España en la mitad este peninsular, donde es abundante en encinares y quejigares básicos.

    ¿Cuáles las principales características macroscópicas, ecológicas y fenológicas del boleto de lobo?

    Sombrero: De 4-15 cm de diámetro, bastante carnoso, inicialmente hemisférico que se vuelve plano convexo con la edad. Cutícula lisa, pubescente en ejemplares jóvenes, inicialmente de color blanco grisáceo con tonos rosáceos hacia el margen, que se vuelve totalmente rosa-rojizo en la madurez, que se mancha de azul a la manipulación. En ocasiones se pueden observar ejemplares xantoides con la cutícula totalmente amarilla. Margen ondulado y pálido en estado adulto.

    Himenio: Tubos de color amarillo con tonos oliváceos, que se tiñen de azul a la manipulación. Poros redondeados, pequeños, rojizos o anaranjados, que se colorean de azul al tacto.

    Pie: De 2-5 x 8-10 cm, subcilíndrico, radicante hacia la base, de color amarillo, a veces con algunas esfumaciones o punteaduras rojizas, generalmente carente de retículo.

    Carne: Blanco-amarillenta que azulea lentamente al corte. Sabor y olor poco distintivos.

    Ecología: Termófilo. Fructifica desde finales de verano a principios de otoño preferentemente en bosques de encinas y quejigos sobre suelos básicos.

    Rubroboletus lupinus Crédito Javier Marcos.

    ¿Cuáles son las principales setas comestibles con las que se puede confundir el boleto de lobo?

    El mayor número de confusiones se produce con el boleto real (Butyriboletus regius), considerado un excelente comestible, aunque se recomienda no recolectar dado su escasez, que presenta la cutícula de un color similar rosáceo, pero los poros son amarillos, el retículo es evidente de color amarillo, la carne amarillenta inmutable, que fructifica generalmente en ecologías similares, pero preferentemente en suelos ácidos. También se puede confundir con otros boletos de mantequilla como Butyriboletus fuscoroseus, pero son menos conocidas y apreciadas por los aficionados.

    Butyriboletus regius. Crédito Javier Marcos.

    Otra confusión habitual es con los boletos de pie rojo (Neoboletus erythropus, N.  xanthopus), considerados buenos comestibles previa cocción (no recomendados su consumo para inexpertos), con los que puede compartir hábitat, que presentan la cutícula de un color diferente (marrón aterciopelada), el pie liso pero punteado de rojo, la carne amarillenta que azulea fuertemente al corte y una ecología similar pero con preferencia por suelos ácidos.

    Se conoce algún caso de aficionados inexpertos que lo han confundido con el hongo negro (Boletus aereus), un excelente comestible, muy apreciado por los aficionados. Es poco probable que se produzca esta confusión porque el hongo negro tiene la cutícula de color negruzco con tonos rojo cobrizos, los poros nunca son rojizos, el pie es marrón con un retículo evidente y la carne es blanca inmutable, que no azulea al corte. Aunque en teoría no deberían coincidir en los mismos hábitats pues el hongo negro es acidófilo mientras que el boleto de lobo es basófilo, pero en la práctica se observan compartiendo los mismos lugares en suelos con alternancia de materiales ácidos y básicos. 

    Boletus aereus. Crédito Javier Marcos.

    Cabe destacar que numerosas intoxicaciones se producen por la ausencia de conocimientos micológicos de algunos aficionados que se arriesgan a consumir esta especie dado su tamaño o la falsa creencia de que los Boletales no son tóxicos, por lo que en caso de duda se recomienda dejar los ejemplares en el campo o bien consultar a algún profesional de la sociedad micológica más cercana.

    ¿Cuáles son los síntomas de la intoxicación producida por el boleto de lobo?

    El boleto de lobo es responsable del síndrome gastrointestinal o resinoide, similar al producido por el boleto de Satanás (Rubroboletus satanas), que presenta un periodo de incubación corto (menor a 6 horas), tras el cual comienzan a aparecer los primeros síntomas principalmente nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarreas. En algunos casos más graves pueden aparecer cefaleas, malestar general y sudores fríos. Generalmente los síntomas desaparecen en uno o dos días (ARRILLAGA & col., 2005)

    Rubroboletus satanas. Crédito Javier Marcos.

    La gravedad depende fundamentalmente de la cantidad ingerida, del estado de salud previo y de la edad. Así en caso de niños, ancianos y personas con patologías previas los síntomas pueden ser más severos pudiendo aparecer incluso cuadros de deshidratación graves con debilidad extrema, calambres musculares y mareos, que requieren un ingreso hospitalario para tratamiento sintomático de sueroterapia.

    Es muy importante estudiar posibles intoxicaciones mixtas, para evitar el enmascaramiento de los síntomas producidos por especies más peligrosas de latencia tardía, ya que se pueden haber producido ingestas sucesivas o consumido conjuntamente especies potencialmente mortales.  Debido a esto se aconseja realizar ante cualquier intoxicación rápidamente análisis de sangre y los test de amanitinas (estos test no se pueden realizar en todos los centros de salud).

    Dado la escasa formación micológica en los centros hospitalarios la mayoría de intoxicaciones graves con síndrome gastrointestinal producidas por ingesta del boleto de lobo pasan desapercibidas porque son atribuidas al boleto de Satanás, al igual que ocurre con otras intoxicaciones de otras especies del género Rubroboletus.

    En caso de haber consumido esta especie por error se recomienda acudir rápidamente al centro de salud más cercano o llamar al teléfono del Servicio de Información Toxicológica: 915620420 (con atención 24 horas de todos los días del año por personal especializado) y seguir sus instrucciones.

    PARA MÁS INFORMACIÓN A CERCA DE ESPECIES COMESTIBLES Y SUS CONFUSIONES SE PUEDE ADQUIRIR EL LIBRO DEL AUTOR EN EL SIGUIENTE ENLACE: MARCOS-MARTÍNEZ, J. (2019). Guía de mano de Cesta y Setas. Cesta y Setas. 424 pp.

    Bibliografía

    ARRILLAGA, P.; AVILES, J. & X. LASKIBAR (2005). Setas e intoxicaciones. Munibe. 142 pp.

    Javier Marcos Martínez
    Javier Marcos Martínez
    Licenciado en Biología, Licenciado en Bioquímica, Máster en Agrotecnologia. Desde 2016 participa activamente con la empresa Cesta y Setas entre otras, mediante distintos cursos, talleres, conferencias y publicaciones.

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