Durante el mes de septiembre se ha producido una gran explosión de Boletales termófilos sobre todo en el tercio norte y mitad este peninsular, debido a las intensas tormentas caídas a finales de verano, algunos de ellos muy apreciados por los aficionados como los boletos, pero  otros bastante tóxicos, que pueden ocasionar algún que otro susto.

El pasado domingo 20 de septiembre se produjo una intoxicación gastrointestinal de carácter leve por consumo por error de Rubroboletus pulchrotinctus, una especie tóxica, poco conocida pero abundante en algunos encinares básicos tras las primeras lluvias postestivales.

Episodio de intoxicación

Dos miembros de una familia residentes en Madrid, el pasado domingo 20 de septiembre han sufrido una intoxicación gastrointestinal de carácter leve tras el consumo de un ejemplar joven de pequeño tamaño de una especie considerada tóxica, Rubroboletus pulchrotinctus ( = Boletus pulchrotinctus), recolectada en un bosque de encinas y quejigos de la provincia de Guadalajara a 1100 metros de altitud.

El ejemplar fue partido en pequeños trozos y cocinado a la plancha durante 3 o 4 minutos, únicamente con un poquito de aceite y sal. Posteriormente, lo consumieron durante la cena, en la que no hubo ingesta de alcohol. Los primeros síntomas aparecieron al cabo de 6 horas posteriores a la ingesta, que consistieron únicamente en malestar general y vómitos, sin sufrir ni dolores estomacales ni diarreas. Posteriormente, de madrugada tomaron 4 capsulas de carbón activado por precaución, descansaron y los síntomas desaparecieron por completo a la mañana siguiente.

Rubroboletus pulchrotinctus. Crédito Enrique Vera
Rubroboletus pulchrotinctus. Crédito Enrique Vera

Descripción de la presunta especie causante

Sombrero: De 5-20 cm de diámetro, bastante carnoso, inicialmente subgloso, luego plano convexo con la edad. Cutícula seca, finamente tomentosa en ejemplares jóvenes, luego lisa, generalmente con abolladuras características, de color blancuzco o crema grisáceo con tonos rosáceos o lilacinos hacia el margen. Margen excedente.

Himenio: Poros pequeños, redondeados, de color amarillo con tonos anaranjados hacia el centro, luego verde oliváceos, que azulean al tacto. Tubos adnados o subdecurrentes, concoloros a los poros, que también azulean a la manipulación.

Pie: De 5-10 x 3-5 cm, subcilíndrico, curvado, ensanchado en la base, amarillo en la parte superior con una banda rosácea en la porte media, decorado con un fino retículo rosa en los tres tercios superiores, que se mancha de azul a la manipulación.

Carne: Blanquecina o amarillo pálida, rosa lilacino intenso bajo la cutícula, que azulea levemente al corte sobre todo en el sombrero. Olor y sabor agradables en ejemplares jóvenes, que se vuelven desagradables con la edad.

Ecología: Especie termófila, que fructifica a finales de verano y principios de otoño en encinares y quejigares mediterráneos, con una marcada preferencia por suelos básicos.

Rubroboletus pulchrotinctus. Crédito Jose Mari Ibarbia

Hipótesis de la intoxicación

El recolector era un aficionado, conocedor de gran cantidad de especies comestibles, encontró muchísimos ejemplares de Rubroboletus pulchrotinctus, algunos de ellos consumidos por los corzos (cuidado con los falsos mitos), por lo que decidió llevarse dos ejemplares pequeños y sanos para estudio. Tras intentarlos identificar mediante guías llego a la conclusión de que podrían ser Butyriboletus fuscoroseus ( = Boletus pseudoregius), una especie de boleto de mantequilla considerada comestible y decidió probar a ver si era tan buen comestible como su pariente más cercano, Butyriboletus regius ( = Boletus regius), conocido vulgarmente como el boleto real.

Butyriboletus fuscoroseus. Crédito Toni Conca

Afortunadamente solo consumieron un único ejemplar joven para probar y la intoxicación fue bastante leve, ya que este tipo de intoxicaciones depende en gran medida de la cantidad ingerida. Cabe destacar que todas las especies de Rubroboletus, se consideran tóxicas o sospechosas de toxicidad, a pesar de que algunas especies en algunos países son consumidas tras una larga cocción, practica para nada recomendada ya que son generalmente responsables del síndrome gastrointestinal, bien conocido en especies relativamente frecuentes como el Boleto de Satanás (Rubroboletus satanas), a la que erróneamente se suelen atribuir casi todas las intoxicaciones producidas por Boletales, por lo que apenas hay bibliografía de intoxicaciones por Rubroboletus pulchrotinctus.

Principales diferencias entre Rubroboletus pulchrotinctus y Butyriboletus fuscoroseus

 Butyriboletus fuscoroseusRubroboletus pulchrotinctus
SombreroRosa rojizo a pardo rojizo, aterciopelado en los ejemplares jóvenesBlanco grisáceo con tonos rosáceo-lilacinos al margen, tomentoso en ejemplares jóvenes
RetículoAmarilloRosa-rojizo
CarneAmarilla, rojiza-rosácea en la base, que azulea sobre todo en el sombreroAmarilla, rosa lilacina bajo la cutícula, sin tonos rosáceos en la base, que azulea sobre todo en el sombrero
EcologíaEncinas, castaños, robles, quejigos y hayas en suelos generalmente básicosEncinas y quejigos en suelos básicos.
ComestiblidadComestibleTóxico
Butyriboletus fuscoroseus. Crédito Miquel Ángel Pérez-De-Gregorio

Agradecimientos

A Toni Conca, Miquel Ángel Pérez De-Gregorio, Enrique Vera y José Mari Ibarbia por su amistad y por la cesión de las fotografías que aparecen en este artículo.

Bibliografía

MARCOS-MARTÍNEZ, J (2019). Guía de mano de Cesta y Setas. Cesta y Setas. 424 pp.

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