La lepiota mortal (Lepiota brunneoincarnata) es una especie que pertenece a un grupo de especies del género Lepiota potencialmente mortales. Se considera la segunda especie que más intoxicaciones mortales y graves produce en nuestro país (PUIG & col., 2001; ANÓNIMO, 2011; 2012), justo por detrás de la cicuta verde (Amanita phalloides), por lo que son especies que debe conocer todo setero o aficionado a las setas.

¿Cuáles son las principales características macroscópicas de la lepiota mortal?

La lepiota mortal presenta un sombrero de pequeño tamaño (2 a 5 cm de diámetro) inicialmente hemisférico, que se extiende volviéndose plano convexo con la edad. La cutícula es blanquecino-rosáceas decorada con numerosas escamas concéntricas marrón purpura. Las láminas son libres, de color blanquecino. El pie es subcilíndrico, blanquecino, rojo vinoso hacia la base, adornado con un anillo cortiniforme (no membranoso) bastante fugaz, por debajo del cual aparecen numerosas escamas marrón púrpura en una disposición en zig zag. La carne es escasa, blanquecina, rojo vinosa en la base del pie. El olor es ligeramente desagradable.

¿Cuál es su ecología y época de fructificación?

La lepiota mortal es una especie de carácter ruderal, que fructifica preferentemente en zonas cercanas a asentamientos humanos, generalmente en zonas herbosas de paseos, parques y jardines, bajo cedros, cipreses y pinos, ocasionalmente en zonas de cultivo, claros de todo tipo de bosques y dunas litorales. Esto supone un grave peligro para los niños y las mascotas, por lo que hay que extremar las precauciones. Fructifica generalmente durante el otoño, que ocasionalmente en zonas mediterráneas puede aparecer durante la primavera o incluso en el invierno.

Lepiota brunneoincarnata. Crédito Javier Marcos.
Lepiota brunneoincarnata. Crédito Javier Marcos.

¿Cuáles son las principales setas comestibles con las que se puede confundir?

Dado su pequeño tamaño resulta una especie muy peligrosa ya que se puede colar en la cesta en el momento de recolectar especies de pequeño tamaño que fructifican en grandes grupos como las negrillas (Tricholoma terreum), que aunque no tengan parecido alguno, se recomienda revisar la recolecta despacio antes de cocinarlas para su consumo.

La principal sonfusión es con los parasoles (Macrolepiota spp.) que presentan mayor tamaño, el pie generalmente cebreado decorado con una anillo bien definido y generalmente móvil. Debido a esto no se recomienda el consumo de parasoles inferiores a 10 cm. de altura y de diámetro.

Macrolepiota procera. Crédito Javier Marcos.
Macrolepiota procera. Crédito Javier Marcos.

Además cabe destacar que esta especie rompe numerosas falsas creencias como aquellas que otorgan comestibilidad a especies que no ennegrecen durante el cocinado, el ajo, la patata o cualquier objeto de plata. Ante esto, la mejor forma de saber si una especie es comestible o tóxica es conociendo la especie o consultando con profesionales en sociedades micológicas.

¿Cuáles son los síntomas de la intoxicación producida por la lepiota mortal?

La Lepiota mortal debido a su alto contenido en amatoxinas es responsable del síndrome faloidiano o ciclopeptidico, con pequeñas diferencias con el síndrome producido por las Amanitas potencialmente mortales, por los que algunos autores lo denominan síndrome parafaloideo. Presenta un periodo de incubación largo (superior a 6 horas), tras el cual comienzan a aparecer los primeros síntomas. Inicialmente se produce una fase gastrointestinal con abundantes nauseas, vómitos, diarreas y fuertes dolores abdominales con una duración de 1 o 2 días. Luego, una fase de aparente mejoría al segundo día donde no se producen apenas ningún síntoma. Y finalmente a partir del tercer día de produce la fase de afección hepática, en el que se produce un grave empeoramiento con signos de afección hepática como dolores en el hipocondrio derecho, ictericia, hipoglucemia, alteración de la coagulación, encefalopatía, somnolencia y en el peor de los casos, coma. También puede producirse insuficiencia renal. En los casos más graves se produce un fallo multiorgánico que puede ocasionar la muerte a los 8 o 10 días posteriores a la ingesta En los casos más leves los intoxicados pueden recuperar su función renal y hepática integra, aunque en algunos casos más graves es necesario un trasplante de hígado (ARRILLAGA & col., 2005).

¿Cuáles son los tratamientos más habituales en este tipo de intoxicaciones?

La gravedad depende fundamentalmente de la cantidad ingerida, del estado de salud previo y la precocidad de instauración del tratamiento. Para ello es importante que los intoxicados acudan lo más rápido posible al hospital, y que inmediatamente se realicen análisis de sangre. Generalmente se recomienda  el uso de carbón activado y la reposición electrolítica para favorecer la eliminación de las toxinas y algunos bloqueantes de la entrada de la toxina en el hígado como la Penicilina G y la silibinina.

Lepiota castanea. Crédito Javier Marcos.
Lepiota castanea. Crédito Javier Marcos.

En caso de sospechar de una posible intoxicación acudir rápidamente al centro de salud más cercano o llamar al teléfono del Servicio de Información Toxicológica: 915620420 (con atención 24 horas de todos los días del año por personal especializado) y seguir sus instrucciones.

¿Existen otras Lepiotas potencialmente mortales además de la lepiota mortal?

Dado la escasa formación micológica en los centros hospitalarios la mayoría de intoxicaciones graves con afectación hepática son atribuidas a la cicuta verde o incluso a la lepiota mortal, aunque algunos casos pueden haber sido producido por otras especies que ocasionan síntomas similares (PIQUERAS, 1984). Por ejemplo numerosas especies de Lepiota muy tóxicas o potencialmente mortales que se describen a continuación:

  1. brunneolilacea, que presenta mayor tamaño, que fructifica generalmente en otoño en dunas litorales. Probablemente es sinónimo de L. brunneoincarnata, como parecen indicar los estudios moleculares realizados por Agustín Caballero, no publicados (CABALLERO, 2015).
  2. castanea, que presenta la cutícula revestida por una placa marrón disociada en pequeñas escamas, el pie blanquecino adornado con un anillo cortiniforme (no membranoso) bastante fugaz, por debajo del cual aparecen numerosas escamas marrones en una disposición en zigzag. Fructifica generalmente en otoño en claros de bosques mediterráneos de encinas y pinos.
  3. lilacea, que presenta la cutícula revestida por una placa de color variable (lila, rosa o marrón) disociada en escamas concéntricas, el pie blanquecino rosáceo con un anillo membranoso simple de color lilacino, bastante persistente. Fructifica generalmente en otoño en zonas ruderales cercanas a asentamientos humanos, bajo álamos, cedros, cipreses y pinos.
  4. pseudolilacea (= L. pseudohelveola), que presenta la cutícula revestida por una placa de color variable (lila, rojizo, pardo u ocráceo) que se disocia en pequeñas escamas hacia el margen, el pie blanquecino con un anillo membranoso en forma de brazalete persistente característico. Fructifica generalmente en otoño en bosques mediterráneos de encinas con abundante matorral como jaras.
  5. subincarnata (= L. josserrandii), que presenta la cutícula revestida por una placa de color variable (rojiza, rosada o anaranjada) poco a muy disociada en escamas, el pie blanquecino adornado con un anillo cortiniforme (no membranoso) bastante fugaz, por debajo del cual aparecen numerosas escamas marrón púrpura en una disposición en zigzag y el olor generalmente agradable que recuerda a la mandarina. Fructifica generalmente en otoño tanto en zonas herbosas de parques y jardines bajo todo tipo de arbolado hasta claros de bosques mediterráneos de encinas.
Lepiota subincarnata. Crédito Javier Marcos.
Lepiota subincarnata. Crédito Javier Marcos.

En nuestro país también se pueden encontrar otras especies muy tóxicas o potencialmente mortales  como L. cristata, L. coloratipes (=. L. rufipes), L: echinella, L. farinolens, L. griseovirens, L. latifolia (=. L. kuehnerii sensu auct.), L. lepida, L. rhodorhiza, L: roseopallida y L. sublilacea.

Bibliografía

Artículos:

CABALLERO, A. (2015). Algunas Lepiotas rojizas de la sección Ovisporae (J.E. Lange) Kühnner. Boletin de la Sociedad Micológica Extremeña 15: 3-26.

PIQUERAS, J. (1984). Intoxicaciones de tipo ciclopeptidico (faloidiano) producida por péqueñas lepiotas. Butll. Soc. Catalana Micol. 8: 33-37

PUIG, A.; CHUMILLAS, C.; CAMPRODÓN, J.; DE FRANCISCO, E.; FURIÓ, M. P. & G. FERRÁN (2001). Intoxicación fatal por Lepiota bruneoincarnata. An Med Interna (Madrid) 18: 481-482.

Libros:

ARRILLAGA, P.; AVILES, J. & X. LASKIBAR (2005). Setas e intoxicaciones. Munibe. 142 pp.

Prensa:

ANÓNIMO (2011). Muere un hombre de 73 años tras consumir una seta venenosa que crece en los parques urbanos. 20 minutos. Edición digital del 23/11/2011. Disponible en: https://www.20minutos.es/noticia/1229717/0/seta-toxica/parques-urbanos/muere-hombre/

ANÓNIMO (2012). Intoxicadas cuatro personas por consumir setas en el Parque Lineal. ABC Toledo. Edición digital del 9/11/2012. Disponible en: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-albacete-intoxicados-201211090000_noticia.html

 

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